Fursaxa -  Lepidoptera

 

Fursaxa
Alone in the Dark Wood
ATP
(2007)


Siguiendo la misma senda que su anterior trabajo, Lepidoctera (ATP, 2005), Fursaxa o mejor dicho Tara Burke, nuevamente escapa de los espejos habituales y comparativos de la música actual. Bicho raro, diferente o como usted la quiera llamar, nuevamente esta chica sabe lo que quiere y cómo lograrlo.

En Alone in the Dark Wood, Fursaxa se esconde entre bosques mágicos y espectrales, por los cuales es muy difícil de caminar. Por ahí, la oscuridad de lugar, la densa y virulenta niebla, no permite ver el final del camino, ni tampoco lo hará. Ella nos llama a seguirla, pero después se esconde entre arbustos y sombras, jugando con nosotros mientras sin darnos cuenta, nos adentramos más y más en su mundo.

A pesar de esto, la desesperación ni el aburrimiento existen. La experiencia de introducirnos a este enigmático bosque puede ser vital; hay presencias oníricas de voces soñolientas, que nos llenan a una inmensa calma y nos guían por la senda correcta. Ayudan también, esas atmósferas envolventes, creada por la armonía celestial de los instrumentos de viento, percusiones puras de aires libertarios y los zumbidos lánguidos del drone que se dejan sentir eternamente.

Este no es un aparataje complejo ni tampoco ordinario; la mixtura de todo, se da en la medida justa, sin quitarle ni agregarle nada a toda esta visualización maravillosa que logra Fursaxa, plasmando alucinaciones personales que se convierten en colectivas. Las sensaciones que se da en Alone in the ….., se acercan a la esquizoide experiencia de escuchar hablar a la naturaleza; escuchar voces hipnóticas que te llaman a lo lejos, olores frescos e intensos y sentir el viento helado atravesando tu cara.

Sin ir más lejos, todo se nos presenta como una suerte de ritual, se divide en dos partes; la primera corresponde a oscuras y abstractas composiciones como “Lunaria Enters the Blue Lodge” o “Black Haw”, mientras que la segunda es lumínica y cristalina donde se destacan “In the Hollow Mink Shoal” o “Nawne Ye”.


Esta obra de fe llamada Alone in the Dark Wood, no es para nada algo fácil de digerir. Pero es atractivo, claro y honesto, de interpretación clara, elocuente, su título se deja sentir a cada instante. Un disco primordial para esas personas que se quieran dejar llevar y perderse ahí, en la mitad de un gran bosque, por un buen rato.

Óscar Martínez




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