El súper dúo formado por el Vibracathedral
Orchestra, Michael Flower y Chris Corsano (Probablemente,
el mejor baterista que se puede encontrar en estos
días en la faz de la tierra), se despacha
con un disco formidable, que supera con creces las
expectativas que se podían tener de dos personajes
que se ponen en servicio del otro para generar tres
sets compuestos por improvisaciones letales, que
suponen psicodélicos viajes placenteros,
en los que varias capas de drones van generando
una atmósfera colosal y llena de excitantes
momentos.
“Earth”, “Wind” y “Fire”,
son los registros que componen este disco, los que
más allá de la obvia parodia, van
sugiriendo sonoramente los títulos asignados(o
al menos, podría dar para eso).
El inicio de este trabajo, marca quizás
un desarrollo algo convencional y cercano a momentos
algo ortodoxos del free jazz (con todo lo ambiguo
que este concepto puede significar) pero rápidamente,
adquiere una personalidad propia, con innumerables
cambios rítmicos que apoyan el psicodélico
despliegue sónico de Flower, mediante el
uso de un banjo japonés, que genera sonidos
algo parecidos a los del sitar.
“Wind”, refleja climas más apacibles,
en los que la percusión de Corsano, trabaja
mas como un generador de ambientes, que como derroche
de golpes de bateria, intentando compenetrarse en
las atmósferas creadas por Flower, por llamarlo
de algún modo. La versatilidad y sensibilidad
del baterista es impresionante por decir lo menos
(cosa absolutamente comprobable, luego de revisar
sus altamente recomendables discos en solitarios,
en los paradójicamente no usa la batería
como instrumento fuente) y no es descabellado afirmar
que ha llevado el uso de la batería a limites
impensados hasta hace algunos años.
“Fire” eleva la temperatura con una
performance más exuberante de ambos miembros.
Flower generando múltiples drones con su
banjo japonés, la que se acopla de gran manera
(y viceversa) a su baterista, un tipo que convierte
en oro todo lo que toca. El desarrollo de la improvisación,
devela interesantes momentos, sobre todo el previo
al ápice del tema, cuando Corsano adapta
sin problemas su estilo a un juego ritmico mucho
mas minimalista, siendo este, un excitante momento
de inercia en el tiempo, que prepara el gran e intenso
final del tema, lleno de poli ritmos y multidrones
en su máxima intensidad, los que súbitamente
derivan en un suave aterrizaje que también
podría suponer un suave e intenso viaje,
que pareciera no tener fin.
Ha sido tan mediocre la producción artística
en los últimos meses, que por ahora, “The
Radiant Mirror”, pareciera que va corriendo
solo por la carrera del disco del año. Y
si no fuese así, el placer auditivo igual
esta garantizado. Altamente recomendable.
Iván Daguer.