Disco extraño. Cada vez que esta listo para
encantar al oyente entra en un pozo que pareciera
no tener fondo. La verdad es que “The Evening
Descents” desconcierta y produce sentimientos
disímiles luego de numerosas audiciones,
las que no parecen lograr un efecto placentero que
permita prestarles una mayor atención.
El formato de canción en que se mueven,
los muestra con un ente totalmente ajeno a lo que
esta circulando en estos días y eso es positivo.
Hay muchos sintetizadores protagonizando los temas,
una voz femenina con algo de reverberación,
algunos efectos que adornan sus composiciones pero
lamentablemente, todo su mueve en una suerte de
atmósfera solemne que solo conspira para
acrecentar el rechazo auditivo, el que se deja ver
rápidamente luego de unos pocos minutos con
el disco en play.
Por otro lado, da la impresión como que
muchas de estas canciones estuvieran pensadas para
ser ejecutadas en vivo ante una audiencia que supuestamente
quedará enfervorizada y hechizada ante tal
derroche inmaculado de energía; y la verdad
es que esa fórmula está agotada, no
encanta ni seduce. No basta solo con entusiasmo
y energía para poder cumplir con el objetivo
artístico deseado.
Musicalmente, cuesta encontrar asociaciones, aunque
quizás los Flaming Lips podrían aparecer
como una referencia para poder asociar su sonido.
La verdad es que a todas las canciones en general
les falta la chaucha para el peso y en líneas
generales es un disco mediocre con el que realmente
no pasa mucho. Quizás el único momento
rescatable ocurre al escuchar, “How Do You
Sleep”, canción apoyada por una base
rítmica que podría quedar bien en
algún tema venido a menos de Suicide, y también
por una voz con numerosos ecos que ayuda a crear
un ambiente psicodélico, logrando por un
momento, levantar la puntería a un trabajo
que realmente termina siendo cansador y con el que
es difícil se podrá entrar en romance.
Iván Daguer.