No hay dudas que la nueva generación de músicos
alrededor del globo ha sido fuertemente influenciada
por una fracción de bandas que han contribuido
con parte del mejor catalogo musical de esta década.
No cuesta mucho investigar y observar la fuerte
influencia que bandas pioneras como Animal Collective,
Lightining Bolt o Black Dice han tenido en la nueva
camada de músicos.
Por otro lado, las excelentes compilaciones de música
de todos los rincones del mundo que han aparecido
en el último tiempo (solo basta pensar en
las ediciones del sello Sublime Frecquencies o discos
como “Roots of Chicha”), tienen mucho
que decir a la hora de resumir las actuales propuestas,
las que luego del agotamiento del rock como género
creativo, encuentran un sustituto ideal en esta
confusa mezcla de percusión y psicodelia.
En el caso del Guincho (músico español,
también conocido como Pablo Díaz-Reixa),
su propuesta se apoya (demasiado) en recursos clásicos
que son marca de fabrica en los dos últimos
discos de Animal Collective (“Feels”
y “Strawberry Jam”) y también
en “Person Pitch” de Panda Bear, casualmente,
integrante del grupo recién citado.
En un inicio El Guincho sorprende, aunque más
que sorprender, deja al auditor por un buen rato
expectante por lo que vendrá a continuación.
Las exageradas repeticiones resultan simpáticas
y disfrutables pero a medida que van pasando los
minutos, la sensación pasa a convertirse
súbitamente en un cansancio auditivo que
se traduce en fastidio, en donde todo suena igual
de tosco y plano. Esta monotonía debería
conducir a un estado de ensueño o trance
que jamás se logra. El efecto psicodélico
de sus canciones se encuentra aturdido (a excepción
de las dosis a cuenta gotas que entregan “Cuando
Maravilla Fui” y “Buenos Matrimonios
ahí afuera”) y se encuentra muy lejos
de conseguir aquella sensación. Da la impresión
que fuera un disco para salir de marcha y someterse
al desmadre generalizado que genera su audición.
La formula creativa de Díaz-Reixa parece
sencilla y oportunista. No tiene nada de malo ser
influenciado por artistas contemporáneos
pero acá hay algo que por ahora huele mal
y no convence tan fácilmente. Lo que alguna
vez fue experimento, esta vez solo pasa a ser una
simple fórmula compositiva, basada en la
imitación.
Iván Daguer.