La larga trayectoria de estos neocelandeses,
no es impedimento para que aun sigan editando discos
notables y para también reclamar el trozo
de una torta que les pertenece y de la que aun degustan
muchos exponentes de la actual generación
noise: Desde Wolf Eyes hasta Metalux.
Desde los días en que eran parte del legendario
Sello Stillbreeze hasta la actualidad. The Dead
C se sigue moviendo en un confuso pero a la vez
fascinante camino que esta plagado de referencia
deconstructivas, llenas de ruido, actitud punk y
una herencia rockera de la que no reniegan y que
funciona como parte de su exitosa paleta creativa.
Un buen ejemplo es “The Magicians”,
un corte con una estructura rokcera mas o menos
ortodoxa pero con los disonantes aportes de guitarra,
convierten el asunto en una cosa que sin experiencia
previa, podría ahuyentar al un escucha convencional,
pero luego de pasar la prueba, se convierte en una
excitante experiencia, que deja como bebes de pecho
a gente como US Mapple (que es lo primero que se
me viene a la memoria en estos momentos). Voces
mezcladas con guitarras y un ritmo de batería
monótono que sucumbe en unos redobles que
aparecen eficazmente al final del tema.
“The AMM of Punk Rock” y “Macoute”,
exploran otro tipo de territorios, utilizando texturas
y ruidos que van generando envolventes atmósferas
basadas en la repetición de sonidos que sirven
de base para que sutiles ruidos vayan entregando
diversidad a composiciones que están lejos
de caer en una supuesta monotonía. Aquí
es donde queda de manifiesto la habilidad y elegancia
de The Dead C para manejar los ambientes. En vez
de caer en el recurso fácil y velarlo con
ruido a destajos, utilizan apacibles sonoridades
(o más bien, ellos tienen el talento de poder
manejarlas de esta manera) en la construcción
de sus temas.
“Eternity” es quizás una muestra
global de todo los rincones que puede explorar la
banda, siempre utlizando el manejo de atmósferas
en forma magistral pero esta vez, las sutilezas
generadas con multiples percusiones y algunos ruidos
se encargan de darle “dirección”
a la composición, los que van provocando
un desenlace que los acerca a un formato de banda
de rock, con una monotona percusión que sirve
de apoyo para el generoso despliegue de ruidos que
vienen a actuar como una suerte de solo de guitarra.
“Future Artists” constituye uno de
los mejores trabajos dentro de su ya extensa discografía.
Excepcionales en lo suyo, con este disco reclaman
su lugar en el panteón noise, con una obra
fina, elegante y magistral, que hace justo honor
al titulo con que bautizaron este disco.
Iván Daguer.