El sello Carpark ya tiene entre sus filas una variedad
de artistas que se encuentran en el límite
entre la experimentación y las pistas de
baile. Ejemplos de esto son Kid 606, Beach House
o la chilena Alejandra Iglesias alias Miss Dinky.
A esta lista se les une Dan Deacon, que para muchos
medios especializados, es el nuevo genio de las
perillas. Este reconocimiento es sin lugar a dudas,
demasiado apresurado si se toma en cuenta una carrera
musical que recién esta partiendo, pero que
se acerca a pasos agigantados a esta definición.
Su trabajo “Spiderman of the Rings”,
es una fórmula total de éxito debido
a la forma y estructura atrevida, fresca e innovadora
que impone Deacon. Cada una de sus canciones tiene
ese impulso neurótico necesario e ingenio
con el cual este DJ sale al paso. No hay miedo en
la experimentación total; podría ser
definido como un juego en el cual la locura y el
caos están permitidos.
Las influencias de este americano son variadas,
pero se hacen elocuentes. Melodías technopop
multicolor a pulso de un teclado Casio y sintetizadores
que forman una electrónica bastante casera.
A ratos, se esos claps y baterías programas
se escapan a rincones de esquizoide breakcore, derrumbes
de noise y en otras retoza con coros pegadizos y
canciones infantiles. También se siente ese
espíritu cercano a Devo, más bien
en esa actitud nerd de humor ininteligible que inunda
este trabajo, tomando como ejemplo el nombre mismo
de la placa, “Spiderman of the Rings”,
una suerte de sátira a dos de las sagas fílmicas
más populares de estos tiempos.
El dominio de cada una de las partes corresponde
a la genialidad del músico, que con claridad
y precisión es capaz de crear verdaderas
obras maestras. Muestras de esto son “Wooody
Wooodpecker”, donde la risa de esta caricatura
es utilizada como sampler que se va desconfigurando
a través de sonidos minimalistas en aumento
y terminan en una gran convulsión.
“The Crystal Cat”, tiene algo bailable,
melódicamente parece una locura infantil
al igual que “Wham City”, la mejor canción
del álbum, donde Deacon se hace muy bien
acompañar de un coro de niños y acordes
muy cercanos al technopop de los 80’. Con
“Pink Batman”, “Jimmy Roche”,
tracks que cierran el disco, se adentra hacia rincones
más experimentales que parecen sacados de
clásicos video juegos, pero que aún
así tienen ese toque especial y superlativo
que sólo este oriundo de Baltimore le puede
otorgar.
Spiderman of The Rings es una verdadera sinfonía
de locura y pasión por parte de Dan Deacon.
Aunque bizarro y extravagante este trabajo es demasiado
atractivo para ser verdad. Lo cierto es que estamos
ante alguien que por fin se atrevió a romper
los esquemas habituales de la música para
darnos algo que intenta ser potente, apasionante
y lejos de este mundo. Y vaya que sí lo logra.
Oscar Martínez.