Manteniendo vivita y coleando la llama mas infame de lo que hoy por hoy se conoce como garage rock, The Black Lips hace de las suyas en un excelente trabajo, en el que lo desprolijo y la energía sin control, chorrean por todos los rincones de este disco.
Si bien, el combo originario de Atlanta continua la senda trazada por entes revivalistas que pudieron ser observados durante los 80's (Desde los Chestefield Kings, Fuzztones hasta The Salvation Army), lo de los chicos no se queda allí. Las trece canciones que conforman este delirante trabajo suenan deliciosamente sucias, atrevidas, desprolijas e infames. Es cierto que hay muchas influencias visibles y no hay muchas vueltas que darle al asunto pero hay que ser justos y es un deber darle el crédito que se merecen a The Black Lips. Todos hablan del revival garagero y esos mismos son los que se subieron al carro de la victoria sin saber muy bien que tablas estaban pisando.
La música de Los Labios Negros rememora esa infame atmósfera creada por gentuza como The Flamin Groovies y porque no decirlo, a Los Stones era Let it Bleed ("Can't get me down"). Influencias visibles pero con un sello personal que los hace peligrosamente deliciosos, dejando en ridículo a todos esos chicos empecinados en imitar a sus idolos de los 70's y 60's, vendiéndole la pomada a todo el mundo. Los Black Lips no derrochan originalidad pero si estoy seguro que no tienen ningún tipo de interés en acaparar portadas de revistas y ser inflados como "la nueva gran banda". Solo se esmeran es mantener viva una hermosa tradición rockera que no tenia ningún derecho a ser bastardeada.
Un mas que recomendable álbum que sobrevive decorosamente a la muchísima mediocridad que ha aparecido envasada en forma de CD durante este año. "Everybody loves a cocksucker" te cantan Los Black Lips. Tienen toda la razón.
Ivan Daguer.