Black Dice
Miles of Smiles
DFA 2004



Con “Miles of Smiles”, el dúo asentado en Brooklyn, New York, viene a consolidar un sonido que ya es su marca de fabrica. Si “Beaches and Canyons” (su anterior y único larga duración) sorprendía con una nueva forma de encarar el Noise, utilizando elementos naturales como por ejemplo, una secuencia interminable de olas (“Endless Happiness”), un año después, el escenario cambia a un bosque nocturno, en el que el ruido de los insectos y otros habitantes de este, toman el disco por las astas.

Esta obsesión de Black Dice por reproducir ciertas atmósferas naturales no es un gesto casual. Los tiempos para los discursos lingüísticos han dado paso a una nueva forma de expresión y esta propuesta sonora se asemeja a una válvula de escape que intenta arrancar de todo el entorno urbano y comunicacional que lo rodea.

“Trip Dude Relay”, es el segundo corte del disco. Un verdadero viaje onírico, el cual es iniciado con toneladas de drones que van creciendo en intensidad a medida que transcurren los minutos. La intensidad da paso a la calma, la cual es matizada con ciertas explosiones electrónicas plagadas de percusión que comienzan a sucederse continuamente en un loop que no tiene fin.

Los cientos de fotos que componen el arte del disco, ejemplifican una necesidad de comunicación, quizás no en términos convencionales pero que si es entendida por una nueva generación, esa misma que se decepciona y reniega de su América neo-conservadora e imperialista, y que cuenta con todos los recursos tecnológicos a su alcance pero que paradójicamente se encuentra profundamente atrapada y aislada por estos mismos.

Cuando te encuentras atiborrado de información que entra y sale de tu cabeza durante todo el día, y el entorno social en el que te encuentras, no te permite una salida convencional a tus emociones, la creación de un paraíso virtual e inerte como lo propone Black Dice, no es una idea descabellada. Si a fines del los 70’s, Joy División proponía una idea de aislamiento a través de una suerte de revolución personal que pondría fin a las manifestaciones colectivas (o al menos a la efectividad de estas), dos décadas mas tarde, ya no hay lugar para la angustia personal. Las emociones solo son transmitidas mediante gestos artificiales dentro de un entorno virtual que es acomodado según nuestra preferencia. Un hecho sintomático que preanuncia la llegada de vientos de cambio.


Ivan Daguer.

 


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