Babasónicos
Anoche
Universal (2005)



Babasónicos completa la trilogía. Después de Jessico e Infame, la disyuntiva era grande. ¿Volvería Dárgelos y compañía a sorprenderos con canciones perfectamente pop? , ¿volverían los sonidos más pesados y barrocos de Babasónica?, ¿harían algo como cumbia sónica? Algo claro con Babasónicos es que su esquema cubre un espectro amplísimo. A veces es complicado escuchar Dopadromo y Miami y darse cuenta que estamos hablando de la misma banda. Es una renovación constante, pero todo dentro de ese estilo particular: el estilo babasónico. Y no es la voz de Dárgelos o los teclados de Uma-T. Es eso y más. Es una especie de tabla de mandamientos, en la que las letras, las guitarras, los ruidos, la voz, los platillos, etc., todo es una sinergia única. Con Babasónicos está claro que el todo no es sólo la suma de las partes.

Así llega Anoche. La partida es contundente como es lo característico de la banda trasandina. Siempre es importante la partida, la primera impresión es vital y ésta es de las buenas. “Así se Habla” es un pedazo de distorsión contenida en la que suena muy bien aquellos gritos ahogados de Dárgelos en los que pide explicaciones a la moral cristiana occidental. A lo grande. Sigue el primer single de Anoche, “Carismático”. Una perfecta melodía con una secuencia de bajo certera y una letra como sacada de algúnpasaje de “Otras voces, otros ámbitos” de Truman Capote. Un paseo de personajes extraños en los que su video promocional atribuye a una buena dosis de alucinógenos.

Con “Carismático” se inicia también una sutileza de los de Lanús. Una especie de trilogía interna, en la que se unen la ya citada “Carismático” y los siguientes cortes: “Yegua” y “Flash”. Todas unen sus principios y finales superponiendo notas y coros. También una especie de micro historia, en la que después de una volada barbitúrica, sigue una salida nocturna en la que sentencia “algunas noches soy muy fácil” y luego la culminación, en la que encontró el final perfecto con alguna chicaa la que dedica palabras galantes: “no nos mira nadie, despejemos el lugar. Sólo tu y yo”.

Una de las características de Babasónicos es tocar el tema del rock, no cómo música sino que como un tópico. Ya lo había hecho en Jessico con “Soy rock”, en Infame con “Putita” y ahora con dos cortes, “Pobre duende” (el que el rock personificado por un duende es capturado por un cisne, el del negocio musical. Que lo ha convertido “en una estampa estúpida de sumisión”) y “Luces”, en la que rinden tributo a Virus y a Federico Moura citando frases como "sáquense caretas, cállense profetas, oigan a un cometa gritar" para traerle al rock lo arrogante y testarudo. Algo que los argentinos se lo saben de memoria. Como en “Puesto”, uno de los mejores cortes del disco, en el que se oye a Dárgelos pronunciando dulcemente un: “soy hermoso”. Arrogancia efectiva. Y claro, pueden hacerlo. Por su puesto también hay espacio para los sonidos más acelerados como en “Solita” y algo más duro como “Cegados por el diezmo”. Pero en su totalidad el disco se basa en sonidos más acústicos, en el que predominan las melodías más calmadas que rematan todas en coros efectivos y emotivos. Directo, cada vez más directo. Una especie de letargo alucinógeno, pero no dormitante, sino que revelador y delicioso.

 



Andrés Zúñiga .





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