The Brunettes - Structure and & Cosmetics

The Brunettes
Structure and & Cosmetics

Subpop
(2007)


Si la vida le da limones… ¡estrújelos hasta la última gota! Séquelos enteros y cuando esté seguro de que es físicamente imposible sacar más jugo, machaque la cáscara. Por si acaso. Ésa es la lógica que ha seguido la industria musical, en pos de la siempre noble tarea de facturar. Y es que si no hay lucas, no hay discos. Y si no hay discos…puta que fome…

Con olfato asesino, las disqueras buscan la próxima fórmula ganadora y cuando la encuentran, la explotan como a país bananero. Es así como en el último tiempo nos hemos llenado de neorock de garage desaliñado, folk neohippie loco y, cómo no, pop barroco infantilmente ingenuo, que al parecer abunda en países pseudo exóticos como Australia o Suecia.

¿Porqué entonces detenerse a escuchar a los neozelandeses The Brunettes? Primero que todo, porque puedes contar a los integrantes con los dedos de una mano y hasta te sobran algunos. Si, porque The Brunettes es un dúo y en ‘Structures & Cosmetics’ demuestran que dos es todo lo que se necesita para hacer un excelente disco. Chúpate esa I’m from Barcelona.

Y lo de los integrantes no es menor, pues el mejor pop es aquel capaz de producirse al máximo y aun así no sonar pomposo. Una ecuación complicada, donde la palabra ‘RECATO’ aparece en mayúsculas. The Brunettes lo entiende y nos entrega un disco preciosamente producido, detallista y divertido.

Para quienes estén familiarizados con los anteriores trabajos del grupo, puedo decir que esta placa es menos azucarada que ‘Holding Hands, Feeding Ducks’ y menos burbujeante que ‘Mars Loves Venus’, manteniendo intactos los sentidos de la melodía y el humor. Porque, tal como indica su nombre, ‘Structure & Cosmetics’ es un disco sobre la forma y las posibilidades que entrega el estudio de grabación. Sobre como agarrar la misma fórmula por millonésima vez y hacerla sonar diferente en cada uno de los nueve tracks.

El inicio con ‘Brunettes Against Bubblegum Youth’ es una ola de bronces y voces que sube hasta reventar de regocijo, en la canción más alegre del disco, solo para dar paso a la exquisita ‘Stereo (Mono Mono)’.

El dejo de melancolía en canciones como ‘Wall Poster Star’ o ‘Small Town Crew’ descubren cierta lógica cuasi sadomasoquista de la música pop, cuando es imposible no encontrarlas adorables. Pero no todo es oro en la senda de The Brunettes: ‘Obligatory Road Song’ es un cliché insufrible, con un Jonathan Bree vomitivo. Lejos lo peor del disco.

Tras poco más de media hora, aparece ‘Structure & Cosmetics’ para cerrar la placa como se debe: con un precioso dueto a lo Spaghetti Western. Un final delicioso para uno de los buenos discos de la temporada.


Vladimir Garay


 



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