El recuerdo de su explosivo debut bajo Alive Records,
se mantiene fresco. Cuando toda la fiebre revivalista
asociada al garage rock se encontraba en su ápice
de popularidad y bandas, aparece este minimalista
dúo salido de lo mas profundo del mid west
americano. Una guitarra y una batería se las
arreglaban para bofetear sin problemas a la mas producidas
bandas nostálgicas de aquella época.
Toda moda se decanta y al final terminan sobreviviendo
los que son realmente de verdad. Mal que mal, el
primer disco de las llaves negras, apareció
por una casa discográfica en la que el rock
and roll de verdad, ha sido una prioridad intransable
desde hace muchos años.
“Magic Potion”, ya es su cuarto disco.
Y aunque ya no produce el mismo impacto que su debut,
siguen sonando frescos y totalmente convincentes
continuando con esa mezcla de rock y blues que es
tan efectiva como en sus primeros días. La
habilidad de saber llenar todos los vacíos
que pudieran existir dado las condiciones de equipamiento
de la banda (guitarra, batería y voz), son
genialmente llenados por Dan Auerbach, su cantante
y guitarrista, quien cuenta con esa cosa que solo
tienen los elegidos. Hay buen olfato, muy bien sazonado
con su marcado acento de huaso, que solamente ayuda
a que la pólvora se encienda mas rápidamente.
The Black Keys es una de esas bandas que no va
a cambiar el mundo y que quizás siempre le
será atacada su fidelidad a una hermosa escuela...
tan hermosa, que revoluciono el mundo para siempre.
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Iván Daguer.