Boards of Canada - The Campfire Headphase

Boards of Canada
The Campfire Headphase
Warp
(2005)



A Tiempo atrás, se solía relacionar a una banda como Boards of Canada con música para comerciales de televisión. Y si, presa de una búsqueda musical, el grupo cayó en una suerte de electrónica pretenciosa, que independiente de la calidad que reflejaron obras como “Music Has the Right to Children”, se tendió a estandarizar el sonido de una banda llena de real potencial.

Como buenos músicos inquietos, sabían que la evolución era una prioridad para no sucumbir en el camino. Y aunque “Geogaddi” (2002, Warp), supone cierto avance (con algunos coqueteos al Kraut Rock), los vicios mostrados por Boards of Canada se repetían.

Pero la respuesta satisfactoria, luego del mar de dudas sembradas en el pasado, llegarían de la mano de “The Campfire Headphase”, un disco soberbio de principio a fin, en el que la banda se reinventa en forma notable, y lo mejor de todo es que siguen sonando a ellos mismos.

De partida, la mano del disco se anuncia como viene desde su portada, en la cual, colores cercanos al azul, con una confusa imagen que sugiere estar en un ambiente semi acuático, cercano a una ventosa playa o algo así. Y bueno, a medida que el disco se va desarrollando, rápidamente se crea una sensación en el ambiente que simula estar en un lugar como el descrito, sintiendo el viento, y mirando las olas en un día gris a punto de llover. Los colchones electrónicos desplegados por el dúo escocés, logran reproducir una atmósfera como la recién relatada, sin necesidad de samplear vientos ni ningún elemento de la naturaleza. Todo esta construido a través de innumerables sonidos generados pos sus maquinas, los que asoman sin cesar mientras corren los minutos del disco.

Porque mas allá, de algunos toques de guitarra que en realidad pasan desapercibidos y algunos juegos rítmicos propios de su sonido, el gran mérito de
The Campfire Headphase” es poder transportarte virtualmente a ese paraíso propuesto por la banda. Cuando los beats se extinguen y se arma una muralla de sonido, se produce bellos y alucinantes efectos que suponen ser los mejores momentos del disco. A partir de “Constants Are Changing” y hasta el final del álbum, el disco entra en un mágico momento. Todo ese concepto de Folktronica, tan de moda en el último tiempo gracias a gente como Four Tet y ellos mismos, claro, se ve reflejado en toda su expresión.

“The Campfire Headphase” supone ser el mejor disco electrónico aparecido durante el 2005. Porque más que cualquier innovación de tipo compositiva que pueda representar algún tipo de progreso (que siente las bases de la electrónica de la segunda mitad de la década), este trabajo esta lejos de sonar inerte y estéril. Esto demuestra que si se quiere, las maquinas también tienen corazón y que son capaces de generar un hermoso álbum, lleno (paradójicamente) de sentimiento humano.


Iván Daguer.





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