Uno de los mas geniales y novedosos
cocktails psicodélicos del ultimo tiempo es
preparado por este dúo neoyorquino, quienes
mediante el uso de teclados, guitarras, y algunas
manipulaciones sonoras, generan un explosivo disco
que supone representar un placentero viaje psicodélico,
mediante recursos sonoros que hasta ahora no habían
sido explotados o expandidos de la forma que si saben
hacerlo los Blues Control.
Su impredecible fórmula se puede resumir
en tres modelos sónicos que sirven de ayuda
para imaginar a como suena la banda: Pussy Galore,
The Dead C y Royal Trux, actúan como sólidas
referencias para graficar el sonido del grupo, el
cual solo les pide prestados algunos elementos sonoros
para generar un dibujo propio, el que suena coherente,
osado y con un dejo transgresor que realmente se
valora.
La genial manera en que disponen los pocos elementos
con los que crear su música, es la mayor
virtud de Russ Waterhouse y Lea Cho. Con esa carencia
de recursos, logran un estado extremo (“el
minumun es maximal”), en donde pareciera que
muchas cosas están pasando al mismo tiempo,
haciendo de la audición del disco una experiencia
mucho más estimulante, que los exime de la
mediocridad reinante en estos días.
Cada vez son más esquivos los atisbos de
originalidad musical pero dentro de todo el proceso
deconstructivo que ha experimentado la música
desde inicios del siglo pasado, las posibilidades
de creación aun siguen siendo posibles. Prueba
de ello es una banda como Blues Control, quienes
de la nada se despachan con uno de los más
estimulantes y originales discos psicodélicos
realizados en el último tiempo.
Iván Daguer.