Dentro de la inútil fiebre por revivir géneros
musicales obsoletos, la evolución musical
de los sobre expuestos Black Mountain, sugiere ser
un paso atrás luego de un correcto disco
debut, en el que su sonido estaba mucho más
emparentado con el stoner rock y quizás no
sonaba tan lleno de tediosas referencias, como lo
es el paradójicamente llamado, “In
the Future”.
El sonido del disco se sitúa en el periodo
70’-75’, en donde la explosión
hard rock y progresiva lograba su mayor expansión.
Es así como en el disco, nombres como Deep
Purple, Mountain o Uriah Heap se ven fundidos con
teclados a la Rick Wakeman, estilo, “Journey
to the Center of the Earth” (!) Porque más
allá de algunos prejuicios que se puedan
tener, la audición de este trabajo se va
tornando fastidiosa y molesta, salvo aislados momentos
que no logran revertir el insípido sabor
que se genera.
Otra visible influencia es Pink Floyd. “Evil
Ways”, un neo psicodélico corte inspirado
por Waters and Co., Logra escaparse de la estructura
del disco, pero a estas alturas el auditor ya se
encuentra sumergido dentro del bostezo. Mas encima,
su corta duración no es suficiente para balancear
y soportar las aburridas composiciones que abundan
en este álbum.
A pesar de que participaron algunos productores
ligados a trabajos de bandas como Explosions in
the Sky, The Polyphonic Spree o Wolfmother (amén
de que casi todo el disco fue producido por los
mismos Black Mountain), no se le pudo inyectar a
“In The Future” vitalidad y riesgo,
al contrario, el álbum peca en demasía
citando referencias y la verdad es que no hay nada
que pueda aportar como obra integral, estando destinado
al pronto olvido.
Un preocupante síntoma se ha dejado ver
en los últimos meses. Bandas como Usaisamonster,
Battles o Black Mountain, se han dedicado a traer
de vuelta un género musical que pago sus
culpas por ser complejo, serio, pretencioso y aburrido.
A pesar de ser una opción musical mas dentro
de un amplio abanico de estilos, seria distinto
el comentario si hubiera algún espíritu
de riesgo o urgencia. La verdad es que huele a oportunismo
(hagamos esto antes de que alguien se nos adelante,
y en una de esas, la hacemos...) y la verdad es
que solo suena a mera nostalgia inútil.
Iván Daguer.