Si se compara “Devotion” con su disco
anterior (“Beach House”, Carpark –2005-),
no se pueden apreciar demasiadas diferencias entre
un trabajo y otro. Solo algunos sutiles cambios que
han ayudado a definir su sonido, convirtiéndolo
en una carga musical que suena mucho más sedante
y somnífera que nunca.
Esa aletargada base rítmica que suena a
Suicide medicado con calmantes, junto con los colchones
de teclados y slide que adornan el disco, hacen
de Beach house la banda sonora perfecta para esos
días de invierno, sobre todo en esos dias
cuando todo es gris y miserable. Aun se perciben
algunos guiños a bandas como Galaxie 500
o Mazzy Star (“Some Things Last a Long Time”)
pero a rasgos generales, el dúo ha encontrado
su propio camino.
Y la verdad, no hay mucho mas que decir. Esa cosa
algo monótona del disco se termina siendo
totalmente placentera. Su somnífero efecto
se advierte desde el momento en que el disco comienza
a girar y no son muchos los trabajos que llegan
tan rápidamente a la vena y quizás
aquí es donde radica el mayo merito de Beach
House, mas allá de esa cosa insípida
que también ya es parte de ellos.
Iván Daguer.