La alicaída escena “independiente”
cada vez nos hace conformarnos con menos, aceptando
y haciendo la vista gorda a productos que realmente
no tiene mucho que aportar, siendo casi siempre malas
copias de productos que fueron inventados por otros
y definitivamente mejores que la versión emulada.
Y si bien Band of Horses no son una gran cosa, por
cierto, al menos hay garra y una pequeña variante
a una serie de clichés que están siendo
utilizados hasta el hartazgo por la mayoría
de la malaria reinante en estos días.
“Everything All the Time” es un álbum
que en ciertos momentos tiene características
épicas, con un convincente sonido y una mezcla
llena de reverberación, que los hace sonar
como si estuviesen tocando en un galpón vació.
Esto crea una atmósfera especial en el sonido,
la cual le da cierta característica y personalidad
propia a su sonido.
Al ir repasando el disco, lo primero que se me
viene a la mente es Neil Young & Crazy Horse
o ciertos momentos rockeros de R.E.M., con un registro
vocal similar a los recién nombrados o al
de Wayne Coyne de los Flaming Lips.
Los primeros temas son potentes, se nota la astucia
de sus dos miembros al momento de componer y son
una auspiciosa partida que hace crecer las expectativas,
a medida que los temas van pasando. Todo va bien
hasta que cae el primer tema meloso del disco: “The
Great Salt Lake”, esa típica canción
/ himno como pensada para conmover a chicos y chicas
y generar una ola de aplausos en vivo y dar cuenta
de lo inteligentes y cerebrales que son. Lo mismo
corre para “St. Augustine”, que si bien
no esta mal (al igual que “The Great Salt
Lake”), producen cierto rechazo.
“Everything All the Time” es un delicado
disco que escapa (solo) unos pasos de la mediocridad
reinante en estos días, con un sonido que
es probable que venga a marcar una nueva escuela
de sub imitadores dentro de la escena “independiente”
yankie. Al menos, Band of Horses se pueden jactar
de tener un correcto disco y de al menos haber corrido
el riesgo de realizar algo un poquito diferente
a los cánones musicales actuales y realmente
se agradece.
Iván Daguer.