La música electrónica explotó con todo hace mas de una década atrás y se quedo aquí entre nosotros y ya es parte de nuestro cotidiano quehacer. Bandas y proyectos hay por montones y para todos los gustos, pero dentro de todo ese engendro de personajes que podemos encontrar durante estos días, son muy pocos los que siguen apostando al futuro, al riesgo y a la innovación, negándose a repetir fórmulas y esquemas ya probados, utilizados, gastados y bastardeados hasta decir basta.
Cada vez que escuhas a Autechre, sientes una sensación de modernidad y aventura. Es grandioso sentir como es posible mantener viva la experimentación. Cómo es eso, si muchos los acusan de ser repetitivos y obsesionados con esa idea de espacio estéril que intentan plasmar en su música; pero la verdad es que estas no pasan de ser algo mas que ataques gratuitos.
En el caso de Draft 7.30, lo que más sorprende es el uso de reverberación en numerosos pasajes del disco, concepto de grabación que se hizo “popular” con bandas como Pere Ubu y Joy División hace 20 años atrás. Y si bien, este trabajo es un poco mas de lo mismo, es decir, lo previsible de lo imprevisible, uno ya sabe que con Autechre va a encontrar numerosos pasajes llenos de impredecibles percusiones polirrítmicas, violentos cortes sonoros que parecen haber sido hechos (en numerosas ocasiones) al azahar y esa siempre presente sensación de encapsulamiento en un mundo absolutamente inhumano, aislado y esteril.
Draft 7.30 es un excelente trabajo, plagado de percusiones minimalistas, ritmos sincopados y sensaciones que solo puedes vivir, poniendo play, subiendo el volumen y cerrando los ojos. Recomendable.
Ivan Daguer .