Da la impresión de que mucha gente esperaba
un disco que repitiera la mágica fórmula
de “Sungs Tongs” pero las cosas esta
vez no podían funcionar de la misma manera.
Hay bastantes razones que justifican este cambio,
desde situaciones personales hasta el contexto en
que se registró este disco, esta vez con
todos los miembros de la banda.
Todo el ruido psicodélico del gran disco
que fue “Here Comes the indian” (Paw
Tracks, 2003) ha ido siendo paulatinamente eliminado.
Aquel fue un trabajo tenso, según sus propias
confesiones y que refleja un momento emocional especial
en un periodo de tiempo determinado, justo después
del caos delirante provocado luego de una durísima
y traumática gira artesanal junto a Black
Dice.
El tiempo ha pasado y se nota. Las cosas han cambiado
pero quizás no tanto como algunos se imaginan.
Puede que tengan una receta y eso no tiene nada
de malo. Suenan a Animal Collective mas que nunca
y ¿qué?. Son dueños de su sonido,
de su mundo, son gente corriente y quizás
ese sea uno de los principales motivos de la efectividad
de su propuesta.
Porque el goce, la sicodelia a destajos (“Grass”,
“Turn into Something”), la obsesión
por el mundo animal (“Bees”, “Duffy
Duck”) y el positivismo, terminan por convencer.
Las dudas surgen en las primeras escuchadas, cuando
todo suena más accesible y menos riesgoso.
Pero por otra parte, esa calidez que tiene su trabajo
anterior, esta vez se ve acrecentada y alegra el
espíritu del oyente. “Luch Raven”
es el penúltimo tema y los juegos vocales
con que concluye la canción, dejan reconfortado
y se logra un momento realmente mágico en
el disco, en donde todo suena espontáneo
y bello. A estas alturas, se termina rendido a un
disco realmente sólido y no porque sea más
accesible ha perdido calidad.
La mayoría de las bandas de la “new
weird” americana tienen esa cosa humana que
va mas allá de las tan típicas ediciones
caseras en CDR y todas esas cosas del Do It Yourself
que ha caracterizado a esta suerte de sub underground
en esta década y Animal Collective es quizás,
quienes mejor trasuntan esa cosa.
Porque al final, no importando estilos ni tendencias,
la buena música es aquella que logra estimular
tus sentidos. Da lo mismo cómo o de que manera
se hace. “Feels” es un ejemplo fehaciente
de aquello.
Iván Daguer.