Animal Collective
Sungs Tongs
Fat-Cat (2004)



 Desde hace un buen tiempo que Animal Collective viene metiendo bulla. Además de convertirse en uno de los iconos de esta nueva generación noise, han pasado a ser una de las entidades musicales más fascinantes que se pueden encontrar en estos días.

 

Si “Here comes the Indians” (2003)fue un ruidoso documento sonoro, “Sungs Tongs” ha dado paso a una suerte de ‘folktronica’, terreno en el que podrían caer algunos de sus contemporáneos como Four Tet o Mum en sus momentos más pastorales. Las influencias psicodélicas se sienten fuerte en este disco y también se hace evidente la presencia de algunos antecedentes como The Incredible String Band o la visión tercermundista de los Sun City Girls. La diferencia quizás radica en el sello “sin rumbo” que podría adjudicársele a Animal Collective. Su música suena extraña y compleja pero a la vez contiene una carga de humanidad de la cual es muy difícil sustraerse.

 

Ya no son tiempos en los que las manifestaciones colectivas marcan las tendencias idealistas de las personas. Esta década es sinónimo de tecnología, aislamiento y una cada vez más difícil expresión real de las emociones. Si bien, el ‘ruidismo’ no es un elemento protagonista de ‘Sungs Tong’, pero este se hace presente que nunca en las actuaciones de la banda. Y ojo que no es ruido por hacer ruido. Son tiempo de manifestaciones cada vez más abstractas pero que a la vez sirven como válvula de escape en una sociedad cada día más compleja.

 

“Sungs Tongs” es uno de los grandes discos del 2004. Complejo y extraño pero curiosamente muy acogedor. No es fácil toparse con cosas así en estos días pero se ve en el horizonte una nueva generación de bandas y de personas que solo buscan lo mismo que tu: una pequeña dosis de humanidad.

 



Iván Daguer.





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