El 2008 ha empezado de manera jubilosa si tenemos
en cuenta el nuevo artefacto lanzado por Sean Booth
y Rob Brown, Autechre. “Quaristice”
es su nuevo disco y con cada una de sus 20 piezas
y más de 70 minutos de duración los
de Manchester continúan enarbolando la bandera
de la investigación sónica y la inteligencia
artificial como lo vienen haciendo desde 1993.
El nuevo álbum de Autechre empuja notablemente
los bordes de la electrónica de factura IDM:
lo de este dúo es el baile pero uno para
ententes de formas elásticas, coloridas y
extrañísimas.
La paleta de sonoridades que muestra Ae posee
un carácter futurista y no-humano ya percibido
en sus anteriores registros musicales. Lo de ellos
puede ser catalogado como música para cerebros
artificiales o para pistas de baile perdidas en
un tiempo insondable a donde su música ha
de llevarte a través de mares y mares de
artificios biónicos, digitales y arquitectónicos.
Una arquitectura que convive en armonía con
lo imposible o, dicho sea de otro modo, con lo inaudito.
Desde aquí aplaudimos a la dupla inglesa
ya que ha vuelto a dejar bien rezagados a los replicantes
de siempre: todos esos actos amantes de la IDM que
se contentan con repetir los logros alcanzados desde
discos como “Amber”, “Chiastic
Slide” o “Draft 7.30” por estos
mancunianos, quienes bien merecerían obtener
el galardón al acto electrónico experimental
más insobornable. Su pasión por lo
nuevo es realmente un oasis en estos tiempos.
Wilder Gonzales Agreda.